Cóctel de pesticidas en nuestros vinos

Por una alimentación sin contaminantes hormonales

Por una alimentación sin contaminantes hormonales

Hay pesticidas en los vinos españoles. Ése es uno de los resultados que desvela el estudio publicado por la Organización de Consumidores y Usuarios, OCU, este mes de julio, tras analizar las uvas de 325 vinos, 90 de ellos españoles. El 47% de los vinos españoles contienen restos de pesticidas y, más grave aún, un 6% de ellos contienen pesticidas ilegales según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA en inglés).

Muchos pesticidas son contaminantes hormonales, también llamados disruptores endocrinos, ya que interfieren la función de nuestras hormonas y provocan graves enfermedades, como disfunciones tiroideas, malformaciones, disminución de la fertilidad y cáncer. La principal exposición humana a este peligro es a través de la comida, en este caso, el vino.

Aunque el estudio nos intenta tranquilizar al concluir que los niveles de pesticidas se encuentran por debajo de los límites marcados por Europa, según los expertos, para los contaminantes hormonales no existe el concepto de «umbral mínimo» o cantidad a partir de la cual aparece un efecto. Si hay pesticida, hay peligro. No nos sirve que la Comisión Europea fije un valor límite para un pesticida, el único valor admisible es cero.

Además, otro resultado preocupante es que el 70% de los vinos contaminados tienen más de un pesticida, alguno hasta 7, lo que supone un verdadero cóctel cuya acción combinada es impredecible.

Según los últimos Eurobarómetros, la presencia de tóxicos en la comida es la principal preocupación alimentaria de los consumidores españoles. Pues bien, la solución es fácil: consumir vinos ecológicos, sin pesticidas e identificados con esta etiqueta.

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Así, además de evitar los contaminantes hormonales, premiamos a los productores que se preocupan por nuestra salud y la del medio ambiente.

Por último, debemos exigir a la Comisión Europea y al Gobierno que tomen medidas reales para evitar envenenamiento de nuestra comida y productos de uso habitual, proporcionando información a la población y eliminándolos de nuestro entorno. Ese es el objetivo de nuestra campaña «Libres de contaminantes hormonales»

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