Científicos y lobbies industriales en pie de guerra por los contaminantes hormonales

Científicos y lobbies industriales en pie de guerra por los contaminantes hormonales

Informe “Estado de la Ciencia de los Químicos Disruptores Endocrinos”

Informe “Estado de la Ciencia de los Químicos Disruptores Endocrinos”, año 2013

Los expertos de Naciones Unidas autores del mayor informe sobre los peligros de los contaminantes hormonales realizado, acusan a la industria química y de pesticidas de intentar engañar a los políticos para evitar la regulación de estos tóxicos.

En 2013, los expertos de  la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Programa de Medio Ambiente de la Naciones Unidas (UNEP) publicaron el informe “Estado de la Ciencia de los Químicos Disruptores Endocrinos”, compendio de conocimiento científico sobre los riesgos de los contaminantes hormonales, también llamados disruptores endocrinos (EDCs). En el estudio informaban a los gobiernos de los daños causados por estos contaminantes y apremiaban a la reducción de la exposición de los mismos y a profundizar en su estudio.

En respuesta a este informe, que podía afectar a la producción de industrias tan poderosas como la química o la de pesticidas, los lobbies industriales presentaron una crítica a las investigaciones de los expertos, que ponía en tela de juicio su exactitud científica.

La legislación de los contaminantes hormonales cobra importancia en Europa, en un momento en el que la Comisión Europea está redactando los criterios para su legislación, lo que afectaría sin duda a los beneficios de estas industrias. Además, se está negociando el Tratado Transatlántico de Inversión y Comercio, TTIP, que también intenta rebajar la regulación de estos contaminantes. Por estas razones, el debate entre científicos a favor de regular de forma estricta los contaminantes hormonales y la industria, a favor de suavizar la legislación, está servido.

El estudio de la UNEP y la OMS, basándose en la evidencia de los efectos en seres humanos, vida salvaje y estudios de laboratorio, aconseja tomar medidas de reducción de los contaminantes hormonales, eliminándolos de los múltiples productos que los contienen como pesticidas, plásticos, ropa o residuos en alimentos.

También muestra evidencias de que los problemas causados en humanos son cada vez mayores: en torno al 40% de los hombres jóvenes de diferentes países tienen baja calidad de semen y aumentan el número de malformaciones genitales, los problemas en el embarazo o en el sistema inmune. En los últimos 40 años, ha aumentado el número  de cánceres relacionados con el sistema endocrino, como el cáncer de mama, de endometrio, ovarios, próstata, testículos y tiroides. También han aumentado los problemas debidos al mal funcionamiento de la tiroides, lo que puede ocasionar problemas cerebrales como reducción del coeficiente intelectual de los niños, hiperactividad o autismo.

Se sabe que unos 800 productos químicos pueden interferir el sistema hormonal, aunque sólo unos pocos han sido investigados. Por lo tanto, a la mayoría de los productos químicos en el mercado no se les ha testado su potencial como contaminante endocrino. Por si fuera poco, humanos y fauna silvestre estamos expuestos a multitud de EDCs a la vez, lo que incrementa el riesgo para la salud por el llamado efecto cóctel, con efectos sinérgicos sin apenas investigar.

Según Naciones Unidas, la reducción de la exposición a contaminantes hormonales se puede englobar dentro los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Apuntan diferentes estrategias para su reducción, bien la acción gubernamental que ha sido efectiva en algunos casos, como con las restricciones al plomo o PCBs, bien a un esfuerzo internacional para definir reducciones en estas sustancias. Citan ejemplos reales, como la reducción en el número de fibromas en la población de mar Báltico, asociadas a la exposición a PCBs y pesticidas organoclorados, tras la reducción de la concentración ambiental de estos compuestos. De la misma forma, se ha recuperado la fertilidad de aves, peces y gasterópodos en los casos en que se han reducido las concentraciones ambientales a EDCs.

Por nuestra parte, seguiremos con atención el debate entre científicos e industrias, ya que el resultado va a afectar directamente a nuestra salud y la del entorno.

 

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