Europa reconoce el peligro de un tóxico que ha rociado en nuestros alimentos y jardines durante años

Europa reconoce el peligro de un tóxico que ha rociado en nuestros alimentos y jardines durante años

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Europa reconoce la toxicidad y accede a prohibir la POE-tallowamina o amina de sebo polietoxilada, un componente tóxico presente durante décadas en los herbicidas de glifosato, como el Roundup de Monsanto.

La decisión, tomada por mayoría cualificada (22 países a favor, 6 abstenciones) en el Comité de Plantas Animales Alimentos y Piensos del día 11 de julio, obliga a los estados miembro a cambiar su legislación y asegurarse de que los pesticidas que contengan glifosato no contengan tallowamina.

Los pesticidas son mezclas de un principio activo con coadyuvantes, otros compuestos que mejoran la efectividad del principio activo. Así, la tallowamina, es un surfactante que facilita la acción del herbicida glifosato.

La industria de pesticidas ha defendido durante décadas que los coadyuvantes son sustancias inertes que no suponen riesgos para la salud o el medio ambiente, lo que ha hecho que sólo se evalúe la seguridad del “principio activo” declarado y no se hayan realizado suficientes estudios sobre la toxicidad de los coadyuvantes ni mucho menos, estudios del efecto combinado de los coadyuvantes junto con el principio activo.

Sin embargo, estudios como éste, de Séralini Ge. para la Universidad de Caen, demuestran que los coadyuvantes etoxilados utilizados en los herbicidas de glifosato, en particular la tallowamina, son “principios activos de toxicidad para células humanas”, y producen efectos adversos en células hepáticas, embrionarias y placentarias, como necrosis y daños a las membranas celulares.

Otros estudios evidencian los daños de la tallowamina sobre fauna silvestre, en particular invertebrados acuáticos (Daphnia magna, crustáceos), anfibios (especialmente ranas), peces y mamíferos.

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria declara que la toxicidad de la tallowamina es aún mayor que la del glifosato.

La prohibición de este tóxico es buena noticia, aunque llega demasiado tarde, tras décadas de exposición y daños a la salud de humanos y ecosistemas.

También seguiremos expuestos al glifosato otros 18 meses más, hasta que la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas finalice el análisis de los peligros asociados al herbicida y dé por terminada la controversia en torno a su carcinogenidad, generada por la distinta clasificación del glifosato que realizan por un lado la Agencia Internacional de Estudios sobre el Cáncer, dependiente de la OMS, que lo clasificó como posible cancerígeno y por otro lado, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria para la que el glifosato no presenta riesgos para la salud y que incluso propuso en 2015, aumentar la cantidad de residuo del herbicida permitido en los alimentos humanos.

Junto con la prohibición de la tallowamina, en el último Comité PAFF se decidieron otras dos medidas: la mejora los exámenes previos a la cosecha y la restricción al uso del glifosato en áreas como parques públicos y zonas infantiles. Pero recordamos que estas dos medidas no son vinculantes sino recomendaciones a los estados miembros.

La oposición de la población europea ha conseguido evitar que la autorización del herbicida glifosato se prolongue 15 años más. Ahora, es imprescindible seguir defendiendo nuestro derecho a la salud frente a las negociaciones del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión, que están negociando sobre productos tóxicos, a pesar de la recomendación expresa del Parlamento Europeo de que se dejaran fuera de las negociaciones.  

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