Tóxicos a evitar en el material escolar: el PVC

Tóxicos a evitar en el material escolar: el PVC

El material escolar contiene una cantidad alarmante de tóxicos contaminantes hormonales y cancerígenos. En ocasiones, el problema está en el material con el que se fabrican, como plástico PVC y policarbonato (BPA). En otros casos, el problema está en los acabados con detergentes y retardantes de llama. 

La consecuencia es material escolar (y de oficina) tóxico que expone a disruptores endocrinos, sustancias sintéticas a las que los estudios relacionan con tumores en órganos relacionados con las hormonas como tiroides, cáncer de mama o de próstata, daños al desarrollo neurológico y problemas de embarazo, entre otros muchos.

¿Por qué evitar este tipo de materiales escolares?

La exposición a los contaminantes hormonales presentes en el material escolar convencional es especialmente grave en la infancia y adolescencia por varias razones:

  1. Son etapas de gran actividad hormonal, en la que están evolucionando el sistema reproductor, neuronal o inmune, entre otros. Un daño en el desarrollo de alguno de estos tejidos podría ser irreversible.
  2. Cualquier alteración en el funcionamiento de las hormonas o sus receptores puede tener efectos a lo largo de toda la vida e incluso, en los descendientes.
  3. En el caso de los niños y niñas, la relación entre superficie de absorción (piel, mucosas) por peso es mayor, lo que aumenta la absorción de contaminantes.
  4. También acostumbran a llevarse los objetos a la boca, con lo que pueden ingerir estos contaminantes.

El post de hoy es el primero dedicado a revisar los peligros en el material escolar, en particular en el material fabricado con PVC

material escolar sin tóxicos

El PVC libera FTALATOS

El PVC o Policloruro de vinilo representa el 12% del total de plásticos fabricados a nivel mundial.

Se trata de un plástico rígido al que sus fabricantes añaden ftalatos, un tipo de disruptores endocrinos, para añadirle ciertas características de flexibilidad y suavidad.

Pero estos tóxicos no están químicamente unidas a la estructura del PVC, por lo que poco a poco se liberan y pueden entrar al cuerpo a través de la respiración, por contacto con la piel, junto con nuestros alimentos y agua (los tápers y botellas de plástico los liberan a los alimentos, especialmente si se calientan en microondas o se dejan al sol, lo que hace que los ftalatos se liberen en mayor cantidad).

Así lo demuestran los estudios de biomonitorización europeos COPHES/DEMOCOPHES. que analizan la presencia de ftalatos y otros tóxicos en la población europea.

Los resultados indican que la infancia española tiene una concentración corporal de ftalatos un 150% mayor que la media europea.

Además, la concentración de estos tóxicos es mayor en la orina de los niños que en la orina de sus madres. 

Ftalatos en infancia española

Comparación de concentraciones de disruptores endocrinos (EDC) en la orina de niños y madres según datos de DEMOCOPHES.

Daños asociados a los ftalatos

Los ftalatos afectan a la creación de hormonas masculinas, disminuyen la calidad del semen, dañan al funcionamiento de la tiroides, favorecen la obesidad y el crecimiento de las células cancerosas y alergias. También pueden causar bajo peso al nacer y partos prematuros, tras exposición durante el embarazo.

Además, el cloruro de vinilo, pieza fundamental del policloruro de vinilo o PVC es considerado carcinógeno para el ser humano por la Agencia Internacional para la investigación del Cáncer (IARC).

Por si fuera poco, los productos de PVC suelen contener cantidades estimables de metales pesados, como Cadmio o Plomo o Antimonio, como indica un estudio realizado por la organización Health Stuff. 

Europa ha prohibido varios de los ftalatos más tóxicos y los restringe en los juguetes para menores de 14 años. Pero las restricciones no abarcan los materiales escolares que utilizan diariamente niños, niñas y adolescentes. 

¿Qué productos evitar?

En general, se recomienda evitar el material escolar fabricado en plástico PVC:

  • Mochilas, estuches, reglas y en general materiales fabricados en PVC. La normativa de prevención de contaminantes hormonales no se aplica a las mochilas, que tienen un elevado contenido de contaminantes como el Dietil ftalato, según un estudio de la Organización de Consumidores de Dinamarca Think Chemicals. Una alternativa son las mochilas de tejidos naturales (como algodón ecológico) sin tintes tóxicos o los estuches y reglas de madera.
  • Forros de los libros. También suelen ser de PVC. En el caso de forrar los libros, mejor hacerlo con papel o polipropileno.
  • Archivadores o cuadernos con tapas de plástico. De nuevo, de PVC. Existen cada vez más marcas ecológicas que ofrecen cuadernos y material reciclado, como Ecodis, Uninature. Estos productos son fáciles de encontrar por internet.
  • Plastilina y pinturas. Es fácil y divertido fabricar plastilinas y pinturas caseras con colorantes alimentarios. También existe la opción de pinturas fabricadas a partir de plantas y pigmentos naturales, sin disolventes procedentes del petróleo.
  • Rotuladores: otros productos a evitar porque contienen disolventes químicos, entre ellos el xileno, un hidrocarburo aromático que además de neurotóxico es un disruptor endocrino.
  • Zapatos y chubasqueros de PVC. Se recomienda utilizar productos naturales. En el caso de los chubasqueros, son más seguros los de poliamida.
  • Camisetas con dibujos plastificados. Estos dibujos son de PVC, por lo que conviene evitarlas en lo posible.

Algunos “trucos” para elegir bien

Como norma general, se recomienda: 

  • Elegir materiales naturales, como caucho natural o madera, sin pintar ni barnizar.
  • No comprar productos con olor fuerte o perfumado. Cuanto más olor, mayor probabilidad de contener ftalatos.
  • Comprar menos pero de mayor calidad, ya que generalmente los productos más baratos contienen más sustancias peligrosas.
  • Elegir materiales etiquetados como PVC-FREE.
  • Se puede comprobar si se ha analizado la presencia de tóxicos en los juguetes en la siguiente dirección de la UE.

Es importante demandar a las autoridades europeas una legislación estricta con la presencia de disruptores endocrinos en los productos de uso diario y en especial, en los productos que utilizan las embarazadas, niños, niñas y adolescentes.

2017-09-04T11:47:51+00:00 4/9/2017|Ftalatos, Juguetes, Plástico|3 Comentarios

3 Comentarios

  1. Karen 6 septiembre, 2017 en 9:39 am - Responder

    Hola
    Pasa lo mismo con los suelos e vinilo? Gracias.
    Un saludo.

  2. Francica Rodrigo Moreno 6 septiembre, 2017 en 9:16 pm - Responder

    Estamos totalmente desprotegidos.De ahì tantas enfermedades a edades tempranas yno tantempranas

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