El tóxico Bisfenol A contamina al 86% de los adolescentes analizados

El tóxico Bisfenol A contamina al 86% de los adolescentes analizados

Una investigación de la Universidad de Exeter descubre residuos de Bisfenol A, un disruptor endocrino reconocido por Europa, en el 86% de las personas adolescentes analizadas.

EL BPA es la fina capa de resina que recubre las latas de alimentos

El Bisfenol A está en nuestros cuerpos

El equipo de investigación de la Universidad de Medicina de Exeter (Inglaterra), tras analizar la orina de 94 jóvenes, encontró Bisfenol A (BPA) en el 86% de los análisis.

El Bisfenol A ha sido reconocido como un disruptor endocrino para los seres humanos por la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA).

Entre los efectos adversos de este contaminante hormonal están la pérdida de fertilidad y el cáncer de mama (el de mayor incidencia en las mujeres de España). También se relaciona la exposición a Bisfenol A con el desarrollo de la diabetes de tipo 2, daños cardíacos y otros daños a la salud.

Por estas razones, el Bisfenol A debería ser una sustancia prohibida. 

Además, las y los adolescentes, uno de los grupos más vulnerables, son los que tienen los niveles más elevados de Bisfenol A en su orina. 

Mayor contaminación en la adolescencia

Según la Profesora Lorna Harries, que lideró la investigación, los elevados niveles de BPA en adolescentes se deben a que comen más comida basura que el resto de la población. Y los envases de comida basura son una importante fuente de BPA.

Según Freya Hester, voluntaria del estudio de 17 años “Soy muy contraria al plástico y su contaminación, por lo que saber que el BPA del plástico está en mí y que estamos contaminando nuestros cuerpos y el medio ambiente, me ha impactado

Las conclusiones de este estudio refuerzan las de otros, como el de la Universidad George Washington que relaciona el consumo de “comida rápida” con un incremento del 40% del contenido de contaminantes hormonales en la orina.

El tóxico BPA en los envases alimentarios

El Bisfenol A se encuentra en las latas de alimentos (es la fina capa de resina que cubre el interior). También se encuentra en las latas de bebidas y algunos envases de plástico (como los tápers) y otros envases de policarbonato (un tipo de plástico duro y resistente).

Asimismo, se encuentra en los tapones de las botellas de agua de plástico, lo que hace que todas contengan contaminantes hormonales, según un estudio del Doctor Nicolás Olea.

Según la Profesora Harries “es casi imposible evitar el Bisfenol A en los envases alimentarios hoy en día”. Por ello pide un etiquetado correcto que permita una elección correcta.

A pesar del peligro para la salud al que expone el Bisfenol A y de su amplia presencia en los cuerpos de las y los europeos, el Parlamento Europeo acaba de aprobar una propuesta de la Comisión para que el bisfenol A siga en los envases de nuestros alimentos.

 

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