Disruptores endocrinos, autismo y reducción de cociente intelectual

Disruptores endocrinos, autismo y reducción de cociente intelectual

La modificación de los niveles de hormonas tiroideas por la exposición a disruptores endocrinos durante los tres primeros meses de embarazo puede dañar el desarrollo cerebral del feto, según las declaraciones de la Profesora Barbara Demeneix a la Agencia Europea de Sustancias Químicas.

La parte positiva es que con acciones individuales sencillas como evitar las cremas de sol, los envases plásticos o la comida producida con pesticidas podemos ayudar favorecer el neurodesarrollo de niños y niñas, especialmente durante el embarazo.

La Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA) ha publicado una entrevista con Barbara Demeneix, profesora del Museo Nacional de Historia Natural de Francia y autora de ‘Cóctel tóxico: cómo la contaminación química envenena nuestros cerebros‘ (Oxford University Press, 2017).

Sus investigaciones le llevan a declarar que la exposición materna a disruptores endocrinos aumenta el riesgo de nacer con coeficientes intelectuales bajos y trastornos del desarrollo neurológico como autismo y TDAH, entre otros.

Puede verse la entrevista completa en inglés en este enlace.

Los niveles de hormonas tiroideas maternos son cruciales para el desarrollo del cerebro del feto. Sin la cantidad adecuada en el momento preciso, aumenta la probabilidad de autismo y menor coeficiente intelectual. Imagen IStock.com/JM1366

Disruptores endocrinos y autismo

Uno de los mayores hallazgos científicos de las dos últimas décadas es la importancia de los niveles de hormonas tiroideas durante los tres primeros meses de vida para el correcto desarrollo del cerebro del feto.

Durante este periodo, la glándula tiroides del feto no se ha desarrollado completamente, por lo que el feto depende del aporte de hormona tiroidea de su madre. Si la madre tiene un nivel de hormona tiroidea bajo, el feto no podrá compensar esta carencia.

Por esta razón, cualquier sustancia que interfiera los niveles de hormonas tiroideas tendrá un impacto en la formación y desarrollo de las neuronas del feto a largo plazo.

A la comunidad científica le preocupa que la exposición a contaminantes hormonales y la deficiencia de yodo durante la gestación puedan modificar los niveles de hormonas tiroideas de la mujer embarazada y aumentar el riesgo de pérdida de CI y el aumento de los desórdenes del espectro autista en el feto.

En el siguiente vídeo de la Agencia de Sustancias Químicas Europea, Barbara Demeneix explica más sobre la importancia de los tóxicos en el desarrollo del cerebro infantil (hacer click en la imagen).

Vídeo original de ECHA. Para subtítulos en castellano, elegir “subtítulos” en herramientas y allí elegir primero subtítulos en inglés y después en español.

¿Qué podemos hacer?

Demeneix recuerda que los disruptores endocrinos se encuentran en los alimentos (pesticidas), en las sustancias ignífugas (o retardantes de llama), en juguetes, en plásticos, en textiles…

Con tantos tóxicos disruptores endocrinos en el entorno, lo primero que se necesita es que Europa imponga análisis rigurosos y legisle para que se permitan sólo aquellas sustancias que demuestren no afectar ni a la salud y al medio ambiente.

Por desgracia, Europa ha perdido la oportunidad de legislar en base a una defición de disruptor endocrino que proteja la salud y el entorno, como vimos el año pasado con las propuestas de legislación de estos tóxicos en plaguicidas y biocidas.

Pero hay acciones individuales que pueden reducir la exposición a disruptores endocrinos como comer alimentos producidos sin pesticidas (recordemos que los alimentos españoles tienen hasta 33 plaguicidas disruptores endocrinos diferentes). También ayuda utilizar cosmética natural, evitar las cremas solares con filtros químicos, evitar los envases de plástico.

Y hay muchos más consejos, que os invitamos a leer en nuestro blog.

2018-04-03T09:24:22+00:003/4/2018|Daños embarazo, Neurodesarrollo|2 Comments

2 Comments

  1. b 3 abril, 2018 at 1:13 pm - Reply

    http://www.publico.es/ciencias/medicina-alternativa-aceites-esenciales-crecer-mamas-ninos.html
    lavanda y el arbol de te tienen componentes que actuan como disruptores endocrinos

    • kistinegarcia 3 abril, 2018 at 1:35 pm - Reply

      Gracias, efectivamente, hay sustancias naturales que modifican el sistema hormonal humano como vimos en el post dedicado a los champús antipiojos aunque, en general, no se considera que las sustancias naturales con efecto hormonal sean “contaminantes” hormonales o disruptores endocrinos. Dejamos ese apelativo a las sustancias sintéticas o fabricadas por el ser humano.

      Te remitimos a una de nuestras “FAQ” preguntas frecuentes

      Las frutas y verduras proporcionan los nutrientes esenciales para una dieta saludable, y algunas de ellas también contienen fitoestrógenos (hormonas de origen vegetal). A veces se compara la exposición a los fitoestrógenos naturales de los alimentos con la exposición a contaminantes hormonales sintéticos (EDC), pero estos temas no deben confundirse. Es bien sabido que también existen de forma natural sustancias cancerígenas en los alimentos (por ejemplo, el formaldehído en las manzanas) y, sin embargo, nadie pondría en duda la necesidad de regular la presencia de sustancias cancerígenas en los productos de consumo y en los procesos industriales.

      La exposición natural a hormonas vegetales (fitoestrógenos) no significa que los EDC sintéticos sean seguros. Tampoco debe suponerse que el alto consumo de fitoestrógenos naturales sea bueno. La exposición a los EDC naturales puede tener un impacto negativo. Estudios en ratones han encontrado efectos preocupantes producidos por el fitoestrógeno genisteína, que incluyen pubertad temprana en hembras, alteraciones del desarrollo mamario, problemas del desarrollo y reproductivos [i]. También se ha documentado el efecto de los fitoestrógenos en ganado ovino y bovino, incluyendo problemas reproductivos e infertilidad (por ejemplo, en ovejas que comen demasiado trébol [ii]).

      En cuanto a los seres humanos, es interesante observar que el consejo médico oficial en muchos países, incluyendo el Reino Unido y Alemania, [iii], [iv] recomienda a los padres no dar a los bebés preparados para lactantes a base de soja, a menos que un médico lo aconseje específicamente.

      Es bien conocido que los bebés pasan por etapas de desarrollo que son sensibles a los estrógenos. Según el US National Institute of Environmental Health Sciences (NIEHS), los bebés son más vulnerables que los adultos a fitoestrógenos como las isoflavonas (por ejemplo la genisteína) en la soja [v]. La seguridad en el uso a largo plazo de las isoflavonas de soja no está establecido. La evidencia sobre los beneficios y riesgos potenciales aún no es concluyente, de acuerdo con el US National Institute of Health (NIH) [vi].

      Por último, pero no menos importante, la población está expuesta sin saberlo y en contra de su voluntad a contaminantes hormonales artificiales. Una mujer embarazada puede optar por comer una dieta equilibrada y variada y evitar grandes cantidades de productos de soja, pero no puede elegir evitar los contaminantes hormonales (EDC) de los residuos de plaguicidas presentes en los alimentos o en el agua. Los productos químicos sintéticos, con efectos secundarios no deseados para el sistema hormonal, no son parte de una dieta saludable.

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