Los disruptores endocrinos se relacionan con cocientes intelectuales bajos y autismo

Los disruptores endocrinos se relacionan con cocientes intelectuales bajos y autismo

La exposición a disruptores endocrinos durante el embarazo aumenta el riesgo de cocientes intelectuales bajos y trastornos del desarrollo neurológico, como autismo y TDAH, entre otros.

Así lo publica la propia Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA) en su entrevista a Barbara Demeneix, autora del libro ‘Cóctel tóxico: cómo la contaminación química envenena nuestros cerebros‘ (Oxford University Press, 2017).

Puede verse la entrevista a la autora en este enlace.

Vídeo original de ECHA. Para subtítulos en castellano, elegir “subtítulos” en herramientas y allí elegir primero subtítulos en inglés y después en español.

Disruptores endocrinos y cerebro

Los niveles de hormonas tiroideas marcan el correcto desarrollo del cerebro del feto, especialmente durante los tres primeros meses de vida.

Durante este periodo, la glándula tiroides no se ha desarrollado completamente, por lo que el feto depende del aporte de hormona tiroidea de su madre.

Si la madre tiene un nivel de hormona tiroidea bajo, o menor acceso a ella por efecto de los contaminantes hormonales, el feto no podrá compensar esta carencia.

Cualquier sustancia que interfiera los niveles de hormonas tiroideas maternos (como por ejemplo, los disruptores endocrinos) tendrá un impacto en la formación y desarrollo de las neuronas del feto a largo plazo.

Los niveles de hormonas tiroideas maternos son cruciales para el desarrollo del cerebro del feto. Sin la cantidad adecuada en el momento preciso, aumenta la probabilidad de autismo y menor coeficiente intelectual.

A la comunidad científica le preocupa que la exposición a contaminantes hormonales y la deficiencia de yodo durante la gestación puedan modificar los niveles de hormonas tiroideas de la mujer embarazada y aumentar el riesgo de pérdida de cociente intelectual y el aumento de los desórdenes del espectro autista en el feto.

5 consejos sencillos

Los disruptores endocrinos se encuentran en productos tan habituales como los alimentos (en forma de pesticidas y aditivos o procedentes de los envases alimentarios), en cosméticos, en juguetes, en plásticos, en textiles…

Aunque hoy en día es casi imposible evitar completamente la exposición a estos tóxicos, sí es posible reducirla con cambios de hábitos sencillos.

Este vídeo da 5 consejos de alimentación, cuidado corporal y del cabello y de limpieza del hogar que reducen la exposición a contaminantes hormonales.

Estos consejos, que son esenciales para el correcto desarrollo del cerebro del feto, son aplicables a cualquier persona adulta que quiera proteger su salud frente a los disruptores endocrinos.

Haz click en esta imagen para ver el vídeo

2 Comments

  1. b 3 abril, 2018 at 1:13 pm - Reply

    http://www.publico.es/ciencias/medicina-alternativa-aceites-esenciales-crecer-mamas-ninos.html
    lavanda y el arbol de te tienen componentes que actuan como disruptores endocrinos

    • kistinegarcia 3 abril, 2018 at 1:35 pm - Reply

      Gracias, efectivamente, hay sustancias naturales que modifican el sistema hormonal humano como vimos en el post dedicado a los champús antipiojos aunque, en general, no se considera que las sustancias naturales con efecto hormonal sean “contaminantes” hormonales o disruptores endocrinos. Dejamos ese apelativo a las sustancias sintéticas o fabricadas por el ser humano.

      Te remitimos a una de nuestras “FAQ” preguntas frecuentes

      Las frutas y verduras proporcionan los nutrientes esenciales para una dieta saludable, y algunas de ellas también contienen fitoestrógenos (hormonas de origen vegetal). A veces se compara la exposición a los fitoestrógenos naturales de los alimentos con la exposición a contaminantes hormonales sintéticos (EDC), pero estos temas no deben confundirse. Es bien sabido que también existen de forma natural sustancias cancerígenas en los alimentos (por ejemplo, el formaldehído en las manzanas) y, sin embargo, nadie pondría en duda la necesidad de regular la presencia de sustancias cancerígenas en los productos de consumo y en los procesos industriales.

      La exposición natural a hormonas vegetales (fitoestrógenos) no significa que los EDC sintéticos sean seguros. Tampoco debe suponerse que el alto consumo de fitoestrógenos naturales sea bueno. La exposición a los EDC naturales puede tener un impacto negativo. Estudios en ratones han encontrado efectos preocupantes producidos por el fitoestrógeno genisteína, que incluyen pubertad temprana en hembras, alteraciones del desarrollo mamario, problemas del desarrollo y reproductivos [i]. También se ha documentado el efecto de los fitoestrógenos en ganado ovino y bovino, incluyendo problemas reproductivos e infertilidad (por ejemplo, en ovejas que comen demasiado trébol [ii]).

      En cuanto a los seres humanos, es interesante observar que el consejo médico oficial en muchos países, incluyendo el Reino Unido y Alemania, [iii], [iv] recomienda a los padres no dar a los bebés preparados para lactantes a base de soja, a menos que un médico lo aconseje específicamente.

      Es bien conocido que los bebés pasan por etapas de desarrollo que son sensibles a los estrógenos. Según el US National Institute of Environmental Health Sciences (NIEHS), los bebés son más vulnerables que los adultos a fitoestrógenos como las isoflavonas (por ejemplo la genisteína) en la soja [v]. La seguridad en el uso a largo plazo de las isoflavonas de soja no está establecido. La evidencia sobre los beneficios y riesgos potenciales aún no es concluyente, de acuerdo con el US National Institute of Health (NIH) [vi].

      Por último, pero no menos importante, la población está expuesta sin saberlo y en contra de su voluntad a contaminantes hormonales artificiales. Una mujer embarazada puede optar por comer una dieta equilibrada y variada y evitar grandes cantidades de productos de soja, pero no puede elegir evitar los contaminantes hormonales (EDC) de los residuos de plaguicidas presentes en los alimentos o en el agua. Los productos químicos sintéticos, con efectos secundarios no deseados para el sistema hormonal, no son parte de una dieta saludable.

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