La Comisión Europea presentará a los estados de la UE una propuesta para que no renueven la licencia del plaguicida clorpirifós.

Clorpirifós perjudicial para la salud

En julio de 2019, la Comisión Europea pidió a la la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés) que hiciera pública su declaración sobre los efectos del clorpirifós en la salud humana.

En esta declaración, la EFSA concluye que el insecticida disruptor endocrino clorpirifós es tan perjudicial para la salud humana, especialmente la salud infantil, que no se puede establecer un nivel de exposición seguro. Es decir, que no se puede utilizar de forma segura.

La investigación de la EFSA sobre el insecticida muestra su preocupación por los posibles efectos reprotóxicos, así como por los daños neurológicos durante el desarrollo infantil. Esta preocupación se apoya en datos epidemiológicos que muestran los efectos en niños y niñas.

Véase este extracto de la declaración sobre el clorpirifós de la EFSA, que puede descargarse aquí.

«Los efectos toxicológicos registrados cumplen los criterios para su clasificación como tóxicos para reproducción de categoría 1B (en relación con la toxicidad para el desarrollo)».

«Sobre la base de lo anterior, se considera que los criterios de autorización aplicables a los seres humanos no cumplen los requisitos sanitarios establecidos en el artículo 4 del Reglamento (CE) no 1107/2009 [Reglamento de plaguicidas]».

Posible fin del clorpirifós

Las licencias para las dos formas del plaguicida, clorpirifós y clorpirifós-metilo, expiran el próximo enero de 2020.

Tras la conclusión de la EFSA sobre su peligrosidad, y según la portavoz Anca Paduraru, la Comisión Europea estaría preparando ya un borrador que presentará a los Estados miembros para que no renueven el permiso a estos plaguicidas.

Se trata de una buena noticia para la salud humana y animal, ya que los insecticidas del gigante agroquímico estadounidense Corteva (heredera de Dow Chemical y DuPont) se utilizan en multitud de alimentos.

Corteva impugna las conclusiones de la EFSA, afirmando que no coinciden con las de otros organismos reguladores como la EPA de los Estados Unidos, Australia-APVMA o la Organización Mundial de la Salud.

Hemos comido clorpirifós durante años

En España, los residuos de clorpirifós se encuentran habitualmente en frutas y verduras. A través de una dieta normal, la población se ha visto expuesta a pequeñas dosis de clorpirifós durante años (dosis que ahora EFSA considera inaceptables).

El proceso de eliminación de este veneno va por buen camino, pero todavía debemos presionar más a la Comisión Europea para que lo lleve a buen fin.

Puedes firmar aquí para mostrar a las autoridades que quieres el fin del clorpirifós.

No permitamos el uso de tóxicos que dañen la salud y el medio ambiente.

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