Un reciente estudio canadiense concluye que ciertas bolsas de infusiones liberan, durante su uso, a la bebida miles de millones de microplásticos y nanoplásticos.

Micro y nano plásticos

Los microplásticos y los nanoplásticos son polímeros sintéticos sólidos e insolubles que se diferencian por su tamaño. Los microplásticos tienen un tamaño mayor a 100 nanómetros (la millonésima parte de un milímetro) y menor de cinco milímetros. Mientras que los nanoplásticos son iguales o inferiores a 100 nanómetros (más o menos el tamaño de un virus).

Algunos productos de consumo incluyen entre sus ingredientes microplásticos para conseguir determinadas características, como sucede en determinadas marcas de cosméticos, mientras que otros productos liberan de manera no intencionada microplásticos.

Infusiones de plástico

Un reciente estudio elaborado por científicos canadienses concluye introducir una bolsa de infusión fabricada con material plástico a una temperatura de cocción de 95ºC libera aproximadamente 11.600 millones de microplásticos y 3.100 millones de nanoplásticos a nuestra bebida.

Los análisis se han centrado en las bolsas de infusión plásticas, normalmente comercializadas en forma de pirámide y dirigidas a productos de precio más elevado.


El uso generalizado de plásticos y su mala gestión originan una carga medioambiental cada vez más preocupante.

El plástico de los bienes de consumo puede descomponerse en microplásticos y nanoplásticos.

La cada vez más amplia presencia de plásticos en los alimentos eleva la preocupación, puesto que restos de plásticos pueden ser ingeridos y causar efectos adversos para la salud humana.

Los plásticos liberan contaminantes hormonales, como los ftalatos, que afectan al sistema hormonal.

Además, acaban en mares y ríos en donde son ingeridos por los animales y finalmente, a través de la cadena alimentaria, llegan hasta el ser humano.

Desastre ecológico

Además del daño a la salud humana, los microplásticos no pueden ser filtrados por las plantas de tratamiento de aguas residuales y acaban en ríos y mares.

Ya se han encontrado microplásticos en el zooplancton, mejillones, gusanos, peces y aves marinas.

El plástico actúa como un «imán», de forma que la concentración de contaminantes en el microplástico es habitualmente cien veces mayor que en el agua de mar.

Y a esto hay que sumar los contaminantes añadidos al plástico durante su producción. Cuando los animales comen estas partículas microplásticas, también absorben todos esos contaminantes.

La Unión Europea debe prohibir todos los productos que puedan liberar micro y nano plásticos, sobre todo los que estén en contacto con alimentos. Hasta que eso ocurra, por cuidado de la salud y de la naturaleza, es recomendable evitar este tipo de bolsas de infusiones.

 

¿Cómo evitar los plásticos en las bolsitas de infusión?

Evita comprar alimentos en contacto con plástico. La mejor opción es la compra a granel de infusiones.

Si necesitas comprar té, manzanilla, menta poleo u otro tipo de infusiones en bolsitas opta por evitar las de material plástico y escoge las de papel o de materiales biodegradables como las fabricadas a partir de almidón de maíz.