En tiempos de crisis como la que estamos viviendo estas semanas, se hace aún más necesario que las administraciones pertinentes aseguren una buena alimentación a toda la población, especialmente a la que se encuentra en situación de mayor vulnerabilidad. #ComidaSaludableParaTodas para garantizar nuestro derecho a la salud y a un medioambiente sano. 

Durante la pandemia del coronavirus, el grado de afección de la enfermedad está siendo muy diferente sobre las personas. Un factor determinante está siendo el estado de salud previo de ellas y es bien sabido que un elemento central de mantener un buen sistema inmune es una alimentación saludable.

Ante esto, comunidades autónomas como Cataluña, País Vasco o Aragón han apostado por garantizar la alimentación escolar de quienes tenían reducción o exención de la cuota de comedor. No ha sido el caso de la Comunidad de Madrid, que solo garantiza un servicio muy cuestionado a quienes son receptores de la Renta Mínima de Inserción (RMI), dejando a 80.000 menores que tienen una reducción en su cuota de comedor desatendidas.

La Consejería de Educación madrileña ha recurrido a dos empresas de comida rápida, Telepizza y Rodilla, en lugar de las empresas que prestaban el servicio de comedor escolar, cuyos contratos rescindió. Estas medidas resultan del todo inaceptables, puesto que no cumplen criterios ni de calidad ni de alimentación saludable. Los menús ofertados no cumplen con los criterios nutricionales establecidos por la propia Consejería para el comedor escolar, y que se basan en el documento de consenso sobre ‘La alimentación en los centros educativos’, elaborado por los ministerios de Educación y Sanidad. Veamos en qué consisten.

El menú de Telepizza presenta:

  • Un aporte energético muy desequilibrado entre unos días y otros.
  • La única verdura es una misma ensalada, que se repite cuatro días a la semana, y una salsa de tomate. La cantidad y diversidad en la presentación de la verdura es insuficiente para los propios parámetros de la Comunidad de Madrid.
  • No aparecen legumbres y el aporte proteico es mediante pollo, carne picada y embutidos de cerdo, muchos de ellos alimentos procesados que la OMS recomienda ingerir con mucha moderación.
  • Presencia muy testimonial de huevo.
  • Existe una ausencia absoluta de fruta, pescado y lácteos.

 

En el caso de Rodilla:

  • Hay presencia de una fruta (naranja), pero es insuficiente para los parámetros de la Comunidad de Madrid.
  • La cantidad de verdura y hortaliza es muy baja (una ensalada y hoja verde en algunos bocadillos). Además, no hay variedad en su presentación, algo que es fundamental para aumentar su ingesta.
  • Hay gran protagonismo de alimentos procesados: una bolsa de patatas fritas todos los días, croquetas más de la mitad, jamón, paté.
  • El único pescado que aparece es el atún, que por su contenido en metales pesados está poco recomendado a esas edades. En todo caso, el pescado aportado tampoco llega a los mínimos necesarios para una alimentación saludable.
  • Presencia muy testimonial de huevo.
  • No hay legumbres.
  • Excesiva presencia de lácteos (50 % de los días, frente a un máximo del 20 % que debería aparecer).

Este cuestionable dispositivo está resultando además doblemente ineficaz e ineficiente. En primer lugar, porque tres días después de ponerlo en marcha, un 74 % de las familias potencialmente beneficiarias no lo habían solicitado, a lo que habría que añadir las ya mencionadas más de 80.000 familias con beca de comedor desatendidas.

También resulta ineficiente por cuanto es más caro: las empresas que prestaban el servicio de comedor -y que en su mayoría han presentado un ERTE de acuerdo a datos de Comisiones Obreras- ofrecían cada menú por 3,42 €, mientras que a las colaboradoras ‘fast-food’ de la Consejería se les está pagando 5 € por cada menú, un 46 % más caro por un menú de peor calidad.

Esta alimentación se impone a uno de los grupos sociales que, por término medio debido a sus condiciones socioeconómicas, ya tiene la alimentación más deficiente y, por lo tanto, es más vulnerable a enfermar.

Dentro de la Comunidad de Madrid muchas administraciones municipales están ofreciendo un servicio alternativo y mucho más razonable a las familias becadas y a otros colectivos vulnerables. Leganés, Getafe, Fuenlabrada, Rivas-Vaciamadrid o la ciudad de Madrid, entre muchos otros, están ofreciendo menús elaborados por empresas de catering a través de sus colegios y/o un servicio de comida a domicilio.

Como recuerda Abel Esteban, portavoz de Ecologistas en Acción, “la decisión de la Comunidad de Madrid no es tan sorprendente cuando el Gobierno regional recurre a la Fundación Española de la Nutrición (FEN) como asesora del servicio de comedor escolar. La FEN es una entidad privada fuertemente participada por la industria agroalimentaria más insalubre, incluyendo entre sus integrantes a McDonalds, CocaCola, PepsiCo, Idilia Foods (ColaCao), Campofrío y, por supuesto, Telepizza. Uno de los directivos de esta última empresa, Fernando Frauca Amorena, es vocal de su patronato”.

Frente a la emergencia climática -además de sanitaria por el COVID-19-, es imprescindible que los servicios alimentarios ofrecidos por las administraciones prioricen alimentos de proximidad producidos de manera sostenible, y cumplan con los criterios del Plan Nacional de Compra Pública Ecológica. Estos incluyen la utilización de alimentos de producción ecológica, productos animales con niveles de bienestar elevados, o reducir al mínimo el uso de productos químicos peligrosos. Sobre este tema, te recordamos que Ecologistas en Acción hemos publicado también la guía ‘Eliminación de contaminantes hormonales’ dirigida a administraciones locales, que contiene un capítulo sobre comedores escolares.