El polvo que se acumula en nuestras casas contiene varios tóxicos. Muchos de ellos son disruptores endocrinos y alteran el sistema hormonal. Por eso, mover el polvo mientras limpiamos puede ser perjudicial para nuestra salud. Con este vídeo te contamos tres maneras sencillas de evitarlo.

 

 

El polientilen tereftalato (PET), el policarbonato (PC) y sus productos en degradación como el bisfenol-A) son tipos de plásticos que se han encontrado de manera elevada en el polvo que se acumula en los hogares. Su presencia revela la existencia de tóxicos en los artículos domésticos de uso común: plásticos, telas, dispositivos eléctricos y electrónicos.

Tal y como expone el Dr. Nicolás Olea, en concreto el PET que se encuentra en los dormitorios proviene tanto de los tejidos del hogar de cortinas, tapicerías o mantas, así como de la ropa de poliéster confeccionada con el denominado ‘PET reciclado’ (el plástico de las botellas de bebidas que separamos en el reciclado). La exposición a estos microplásticos ocurre a través de la ingestión de polvo que, en el caso de los niños, es significativamente mayor que la de los adultos.

Estas sustancias son contaminantes hormonales y tienen consecuencias perjudiciales para la salud, especialmente para infancia y adolescencia. Por eso, evitar la exposición en el día a día a las mismas resulta fundamental.

Para ello, te damos tres consejos sencillos a la hora de limpiar el polvo de tu casa:

1. Evita utilizar plumeros que airean el polvo y utiliza en su lugar un paño húmedo para limpiar las superficies.

2. Para limpiar el polvo acumulado en el suelo, lo mejor es que utilices la escoba, a ser posible cubierta con un trapo húmedo.

3. Si en lugar de barrer prefieres pasar el aspirador, hazlo siempre con las ventanas abiertas para evitar el polvo que se levanta al aspirar los suelos. Y recuerda que lo ideal es ventilar tu casa dos veces al día.